Los distintos fragmentos nos descubren formas diversas de observar el fuera de campo y dónde se sitúan los cuatro primeros segmentos. En el primer fragmento, el fuera de campo está dividido en dos direcciones ya que al principio del clip entra un hombre por la izquierda y sale por la derecha (otro hombre hará lo contrario, se cruzan).
Se encontrarán dentro de los cuatro segmentos pero luego saldrán hacia el fuera de campo. También hay un clip en el que primero no vemos qué hay en en el fuera de campo pero luego nos lo muestran (esto cada vez se hace menos en el cine moderno).
Gracias a las miradas de los personajes también sabemos que hay espacios fuera del encuadre. En el cuarto fragmento, la mirada del personaje se dirige hacia fuera de campo (es una mirada en off).
Después tenemos un contraplano con el fuera de campo. El hecho de que se nos enseñe qué hay en ese fuera de campo dirigido por la mirada de los personajes es típico del cine clásico.
Otra forma de expresar ese fuera de campo es utilizar fragmentos de cuerpos, objetos, decorado, escenografía... de forma que somos capaces de seguir con esas formas y completar el encuadre.
El espacio virtual
que el espectador reconstruye a partir de una operación de sutura imaginaria
que ensambla los disintos fragmentos especiales que proporciona el universo
diegético. El espacio fílmico (o escenografía imaginaria) está configurado
fuera del plano. Ambos articulan un mapa cognitivo del espacio habitable del
cine para el espectador. El espacio fílmico se articula por tanto en base a la
dialéctica entre el espacio en campo y el espacio fuera de campo fundada en la
relación entre una imagen visualmente presente y otra ausente.
La noción de campo
designa la porción de espacio contenida en el interior del cuadro fílimico y
constituida por todo lo que el ojo divisa en la pantalla. Es resultado del
encuadre en la medida en que éste alude al recorte parcial del campo de la
“realidad” diegética capturada en el cuadro fílmico.
Debido al carácter centrífugo
de la imagen fílmica (metáfora de la ventana abierta al mundo), todo campo
remite al fuera de campo, espacio de naturaleza más compleja.
El espacio fuera
de campo está configurado por seis segmentos o espacios virtuales
diferenciables. Los primeros cuatro segmentos están determinados por los cuatro
bordes del encuadre y constituidos por las prolongaciones imaginarias de los
espacios virtuales de dichos bordes. El quinto segmento se corresponde con el
espacio virtual que se ubicaría detrás del decorado.
Dichos segmentos no son de
la misma naturaleza. Los cuatro primeros y el sexto pertenecen al plano de la
representación o del enunciado cinematográfico. El quinto, posicionado del lado
del espectador, remite a la instancia enunciadora.
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